MENSAJE EN UNA BOTELLA

Querida, queridísima Tere:

Si este mensaje llegó a tus manos, ya sabes que cuando me fui, estaba vivo y en plenas capacidades, aunque tú lo dudes. Te dejé, me robé el velero de tu hermano y claro, ya sabes que vacié la cuenta para “el futuro”

Me fui solo, dudo que sea por mucho tiempo.

Deseo que se te pasen pronto las “emociones encontradas” nuevas que mi huida, te debe haber provocado.

Brindo por ti, chin, chin, querida Teresa.

Eso ponía en la carta que encontró Manuel en la playa, pero él no lo sabía.

Yo tampoco sabía mucho de la carta o de la botella en la que venía, pero como veo que tienes curiosidad por esta historia, pues me he puesto a preguntar por aquí y por allá, como un ejercicio de investigación.

Como no soy muy ordenada he ido escribiendo lo que me han ido contando.

A saber que es cierto y que no.

Autor: Claudia Chacón

Autor: Claudia Chacón

Tómalo con pinzas, porque ya se sabe, que cuando en los pueblos suceden estas cosas inusuales, rápidamente las lenguas y las mentes se lían en tejer palabras que adornen y detallen. Es como un concurso, algo así como:

A ver quién cuenta la historia de la manera más preciosa.
Al final lo que importa es pasárselo bien.
O, como en tu caso, saciar la curiosidad.

Tere. Estoy recolectando verdades y chismes, pero puedo adelantarte que cuando le dieron la botella, que estaba bastante estropeada, aun se leía su nombre y apellido. El que se la entregó, emocionado, claro, por todo lo que significa haberse tropezado con una botella del Moët, lacrada, imagínate, ¡lacrada¡ y con una etiqueta desvaída, en la que aún se podía leer:

Para Teresita Aizpurúa Méndez, mi amada esposa.

Su dirección…

Quien encontró la botella, un muchacho, sintió que aquello tenía todos los síntomas de romance, libro, películas, canciones, todo.

Tuvo casi, casi, la tentación de limpiarla, buen no, más bien frotarla, ya sabes, el genio, los tres deseos.

Pero decidió que prefería entregarla en persona a la tal Teresita, que aquello tenía que ser una verdadera historia de esas que no le pasan a todo el mundo.

Hasta evitó comentarlo. Era un secreto entre el escritor de aquel papelito que se veía adentro y él, pero claro cuando regresó de la playa ya estaba todo el mundo despierto y él iba por ahí con una botella roñosa de champaña, y había que preguntarle que para qué la quería, y al final, todos supieron de la botella.

Solamente una persona recordaba a una tal Tere que había pasado unas vacaciones en la villa, una joven seria y pálida que paseaba y leía libros, y que a veces andaba con un muchacho rubio que era todo sonrisas y que le caía bien a todo el mundo, pero nunca le sacaron nada personal, solo sonreía, saludaba y paseaba.

A pesar de la poca información sobre Teresita o Tere, nuestro muchacho decidió ir hasta la dirección que había en la botella, a pesar de que quedaba casi a tres días de camino.

En fin, llegó a la dirección.

Tocó el timbre, que no se oyó. Así que lo tocó otra vez. Ladridos. Malo eso. Los perros siempre interrumpen.

Se abre la puerta, y lo miran mal, él le dice que viene a traerle una botella a Teresita.

Y bueno, parece que empezar por decir lo de la botella fue un mal principio.

La muchacha que le abrió dijo que esperara y le cerró la puerta.

Se volvió a abrir: soy Tere. ¿Quién eres tú? ¿Por qué has preguntado por Teresita?

Ni buenos días, ni emoción. Aquella mujer era aburrida, no era fea, no, era aburrida.

Monocromática.

Decidió no contestarle nada, estaba decepcionado. El esperaba otra cosa

¿Qué esperaba?

Qué se yo, pero no esta mujer. ¿Cómo va a recibir algo así, alguien así?

Pero, en fin, el había venido hasta aquí a entregar la botella, lo demás era parte de su imaginación y ya se sabe que la imaginación es tan exagerada.

Así que sacó con mucho cuidado la botella de la bolsa en la que la llevaba y se la dio diciéndole:

Buenos días, soy Manuel, la llamo Teresita, porque así pone en esta etiqueta de esta botella que  estaba en la playa, no la he abierto, y he recorrido un camino tres días, casi sin parar para traérsela ¿sabe?

Pero a Tere parece que le dio asco el asunto, así que el muchacho, estaba totalmente decepcionado. Le repitió que era para ella. Estuvo tentado de marcharse con la botella, al fin y al cabo, la tal Teresita no tenía interés en la botella y él si quería abrirla

El le dijo que ella debía tomar la botella y por último si no la quería decírselo a él abiertamente.

Tere lo miró, con una cara de realmente no entender por qué ella debía tomar semejante decisión.

Así que ya sabemos que él la mandó. Así que al menos salió vivo de aquí.

Ya tenemos algo más.

Pero ¿esta mujer no tiene curiosidad? esta mujer desapasionada o tonta ¿no piensa abrir la botella?

Y ¿por qué se toma tantas molestias alguien por una mujer así?

Mandar al mar una botella con un mensaje es algo original, pero que además te llegue a tus manos es magia, pura magia.

Disculpe señora pero no sé cómo hace para no arrancarme la botella de las manos y abrirla. Ni siquiera sé cómo he hecho yo, para no abrirla.

Tere lo miró, pero creo que no lo veía.

Lleva perdido más de dos años. Se llevó una cuenta de ahorros de los dos y dejó aquí absolutamente todas sus cosas. Toda su vida. Toda, toda.

Decía cada palabra con desazón, con verdadero dolor, él había dejado toda su vida atrás, principalmente a ella.

Se fue, sin más, imagínese usted, un día se levanta y en la cama no está su esposo, ni en el baño, ni en el patio.

Está el carro.

Las llaves. La cartera. El teléfono. Toda su ropa, el cepillo de dientes. Todo.

¿Imagíneselo por favor?

La dejan a una y le dejan todo. ¿Cómo saber que no está por ahí muerto?

Hasta los zapatos dejó.

Se fue en zapatillas, las de ir por la casa.

Y como se fue sin zapatos, estúpida de mí, por mucho tiempo pensé:

No Tere no se ha muerto. Mire usted si esto no es una estupidez, pero era ver los zapatos y sentir que estaba vivo…

Todo, lo dejó todo.

Claro que pronto me llegó un mensaje al teléfono con el retiro de la cuenta, secuestro pensé, pero no, tampoco, porque ¿de dónde lo iban a secuestrar? Iba sin zapatos, en pijama, ¿de la casa? No, siempre dormíamos juntos.

Desayunó, en serio, preparó café, me dejó, como siempre, la mesa puesta para el desayuno. Y el diario al lado. Y se fue y dejó todo.

¿Entonces? ¿Abro la botella? ¿Me dirá que está perdido, secuestrado por piratas?

Quizás se lo llevaron con el velero de mi hermano que desapareció en esos días.

Entonces estará sufriendo, y ¿qué puedo hacer?

El muchacho menos decepcionado y más misericordioso pregunto:

Y la policía ¿no la ha llamado?

Fuí, pero no me hicieron mucho caso.

No me hacen caso en general.Nadie.  Me dicen que se habrá ido, como tantos otros esposos, y me miran con la misma cara que tú.

¿Yo?

Me sentí mal por haberla pensado monocromática, aburrida.

Entonces ahora aparece usted, con una botella, con su letra en la etiqueta y quiere que me la quede.

¿Qué hago? ¿La pongo entre sus cosas?

¿Aún las guarda?

¿Por qué no? Tiene todos sus zapatos.

Entonces, dígame, ¿qué hago con la botella?

¿Se imagina que la abro y se ha ido? y lo dice.

O sea: Teresita, me fuí.

O, Teresita, me harté de tus emociones encontradas y tus pensamientos brumosos.

O, hasta nunca, ya no te amo, se me acabo la provisión de amor. Voy a ver dónde encuentro más y cuando la tenga quizás regrese.

O peor, podría decir, fuiste lo mejor, pero ahora amo a otra.

No, eso no lo diría así, no, él usaría otras palabras, como: te he querido desde siempre y por este amor, he vaciado la cuenta del futuro, para esperarte allá, dentro de unos años.

Y está por ahí, en nuestro futuro, esperándome.

Entonces debe abrir la botella, quizás le envíe la dirección de dónde está.

No, esa botella solo lleva una dirección la mía. Fíjese que después de este tiempo sabe que estoy aquí. Sabe que no me he movido ¿que no lo espero? ¿Para qué mas direcciones?

Eso no lo sabe nadie.

Se le perdió la vista en el infinito y ella misma se contestó

¿O sí?

Se quedó pensativa.

Miró nuevamente al muchacho, le dió las gracias y le cerró a puerta.

María Dolores Solé Julio 16, día del Carmen

Dibujo a creyón de Claudia Chacón.

Visítala en: atodocreyon2.blogspot.com

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4 comentarios

Archivado bajo Amores, Asociaciones con Claudia

4 Respuestas a “MENSAJE EN UNA BOTELLA

  1. Freddy Fernandez

    Bonito cuento, hacia mucho tiempo que no revisaba esto en Facebook y ahora es cuando lo leo. Feliz Año Nuevo 2015.

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  2. Freddy Fernandez

    No es Facebook, recibo ahora el reporte por correo de Google.

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